Ciencia y problemáticas sociales: un debate sobre el punto de vista
El texto de Sober sobre el significado de la causalidad genética es de gran ayuda para comprender la importancia que tiene el conocimiento y uso adecuado de los conceptos científicos en los conflictos (éticos, políticos y sociales) que se nos presentan junto a los avances biomédicos. En su escrito, Sober repasa algunos conceptos básicos relacionados con la genética, centrándose en la supuesta dicotomía entre los genes y el entorno en las diferencias fenotípicas.
Tras hacer una breve pero aclaratoria introducción, plantea tres tipos de intervenciones que posibilita el conocimiento científico: el control sobre la transmisión hereditaria de los genes, la manipulación del entorno para subsanar las alteraciones genéticas y la terapia de sustitución génica (la cual estaba en sus inicios cuando se publicó el texto pero que, actualmente, ocupa gran parte de las investigaciones ligadas a los genes). Al hilo de esas intervenciones, el autor plantea cuatro preguntas clave para entender cúal es el motivo de las investigaciones genéticas y explicar la importancia del lenguaje en el método científico. Finalmente, concluye que los estudios genéticos denpenden su éxito de las preguntas que se busquen responder y que el significado de los resultados debe entenderse siempre en el contexto en el que se obtienen, abriendo la puerta a la nueva era que se enfrenta la disciplina.
Lo que Sober nos intenta enseñar en relación a la genética se puede extrapolar al conocimiento científico en general. De hecho, es ahí donde reside la mayor utilidad de sus líneas: mostrar que las dicotomías absultas no existen (genética versus entorno), que la ciencia ha contribuido a alimentar la discriminación social de parte de la población al intentar resolver supuestos problemas (mediante el estudio sobre la diferencia del CI entre razas, por ejemplo) o que un objetivo tan simple como “mejorar la vida de las personas” puede resultar peligroso a la hora de justificar un avance científico. Además, creo que el texto es un ejemplo claro de cómo ayuda contextualizar y matizar los conceptos para tratar las problemáticas éticas y sociales derivados de los avances en medicina, biología molecular o cualquier otro ámbito.
De hecho, el cada vez mayor logro científico en aras de nuestra salud y calidad de vida genera más controversias en el debate público. El uso de las células madre en la medicina, el aborto o la mecionada terapia génica, pero también la fecundación in vitro o la gestación subrogada, generan pólemica en la sociedad, casi obligándonos a adoptar una posición clara a favor o en contra, sin margen para la matización científica. Sin embargo, clarificar conceptos y poner en contexto dichos avances mejoraría la calidad del debate y aportaría, sin duda, un marco mucho más respetuoso y valioso desde un punto de vista científico y, por qué no, social y ético. Es ahí donde la cultura científica tiene uno de sus mayores retos: buscar fisuras en las posiciones más rotundas, plantear preguntas frente a respuestas absolutas y dotar de contenido científico los debates sociopóliticos que tienen en su base la ciencia; lo cual muchas, demasiadas, veces se obvia.
Comentarios
Publicar un comentario