La historia tras las imágenes científicas
Dice el dicho que una imágen vale más que mil palabras. No se si en la ciencia se repite el patrón, pero ciertamente las imágenes pueden mostrar mucho más de lo que el ojo a primer vista puede observar.
He aquí dos representaciones de Benjamin Franklin (1706-1790), científico y político estadounidense. La primera de ellas, es un retrato del propio personaje. El segundo, es una imágen del libro Natural Philosophy for Common and High Schools (Cooley, 1881) que representa las pruebas que el inventor del pararrayos hizo con un cometa. Ambas muestras una imagen heróica de Franklin, vestido con ropa elegante y con gestos de un gran pensador. Coincide con la caracterización que se le ha dado a científicos famosos en el arte y la literatura: el protagonista es siempre una persona (un hombre, por supuesto) pulcra y admirable, de una clase social superior al resto de la gente. Los retratos de este tipo buscan siempre engrandecer la figura del personaje, mostrándolo sólo, como un ser superior capaz de inventar o pensar cosas más allá de lo mundano. Incluso, tal y como aparece en la primera imagen, casi se compara la persona a los dioses.
Las citadas características se repiten en las ilustraciones de los personajes históricos que marcaron una época y que se convirtieron en referentes en su labor, en este caso, científica. De todas formas, si ampliamos el espectro y nos fijamos en cuadros relacionados con científicos menos conocidos, podemos encontrar ciertas similitudes a la hora de representar al personaje. He aquí dos imágenes del pintor Joaquín Sorolla (1863-1923): el primero, Una investigación muestra un grupo de científicos en una especie de laboratorio; y el segundo, en cambio, es el retrato del médico que aparece en el centro del citado cuadro, el doctor Luis Simarro Lacabra (El Doctor Simarro en el Laboratorio). En estos casos, aunque se pierde la misticidad del científico, sí que se vuelve a retratar al hombre referente, de aspecto serio e inteligencia superior. Incluso cuando el médico aparece rodeado de sus compañeros, la imagen no deja lugar a dudas en cuanto a quién es el verdadero protagonista, aquel que inspira y enseña a los demás.
Estos ejemplos, junto a los mencionados en la tarea que nos ocupa, son una excelente muestra de cómo se ha entendido la labor científica durante la historia: una disciplina al alcance de unos pocos elegidos, genios de su disciplina, con aspecto de gente con recursos económicos y sociales destacados. Seguramente, sin embargo, hoy en día no pocos siguen creyendo que la ciencia es eso, una forma de acercarse a lo divino, lo verdadero; nada más lejos de la realidad.
Fuentes:
Pixabay GmbH Co. (www.pixabay.com)
Página web del Ministerio de Cultura y Deporte. Museo Sorolla. https://www.culturaydeporte.gob.es/msorolla/exposicion/itinerarios-sorolla/sorolla-medicina.html
Comentarios
Publicar un comentario