Laboratorium de Bergara: un ejemplo a seguir

Resulta interesantísimo encontrarse con un espacio como el Museo Laboratorium de Bergara y poder relacionarlo con la historia de la ciencia. Y es que nada más entrar en la página web, en la presentación, se muestra el origen del edificio que acoge al museo: El Real Seminario de Bergara. Al parecer, era un lugar que, como otros muchos, sirvió para que las ciencias experimentales saliesen al espacio público y fueran de la mano de los poderes institucionales, y/o vicevesa. Por lo tanto, no tenemos que ir ni a Londres ni a Barcelona para encontrarnos con asociaciones que dieron lugar a que el conocimiento científico fuera sinónimo de poder, espectáculo y utilidad.


Después de este pequeño matiz – que sirve como nexo de unión con los contenidos de la asignatura que nos ocupa - , podemos hacer una pequeña visita por la página web y localizar las diferentes propuestas que ésta nos ofrece: visitas organizadas, exposiciones actuales, colecciones… La gran cantidad de imágenes, incluidas vistas panorámicas, suscitan interés para acercarse al museo y, por lo tanto, a la ciencia. También dispone de una zona para ver distintas actividades que se han hecho, acciones propuestas para familias o estudiantes… Todo esto nos da cuenta de la diversidad de la divulgación científica y la potencialidad que tienen los museos de la ciencia para ello: más allá de un lugar físico al que asistir “obligado”, pueden y deben ser espacios que abarquen todo tipo de actividades relacionadas con la ciencia, donde curiosos, estudiantes o profesionales puedan acceder a ellas.


Todo esto, además, no lo está haciendo un museo con recursos extraordinarios: una asociación pequeña, situada en un pueblo con menos de 15.000 habitantes, puede ser referente del territorio en materia de divulgación y conocimiento científico. Al fin y al cabo, se trata de cruzar los muros y abrir las puertas tanto a las nuevas tecnologías (como en el caso del vídeo del wolframio) como a visitantes que no tienen tanto interés por lo científico. Es más, la divulgación también se trata de tejer redes de colaboración e ir construyendo una comunidad interesada en las cuestiones científicas. Eso parece buscar el museo en la sección “Amigos del museo”, una idea muy útil para otros espacios que todavía no han dado ese paso.


Por último, quiero resaltar que un espacio para la divulgación de la ciencia como ésta necesita de ampliar los horizontes de lo meramente correcto y objetivo: dirigirse con animaciones al público o hacer que las explicaciones científicas resulten divertidas es fundamental para que la gente se acerque a la ciencia. Y al hablar de la ciencia, es indispensable hacer un recorrido histórico, contextualizando personajes y descubrimientos, para que nuestra visión por la ciencia sea más sincera con el significado de ella; pero también para que los contenidos sean más divulgativas.

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