Ejemplo de una comunidad con soberanía energética

 

La asociación Union of Concerned Scientists (UCS), fundada en 1969, dispone de una página web en la que ofrecen información acerca de diferentes campañas, denuncias, trabajos o actuaciones relacionadas con algunos de los debates actuales más interesantes, que superan el ámbito meramente científico. De entre el abanico de posibilidades que se presentan, he escogido un reportaje sobre la creación de una especie de comunidad energética en Highland Park, Michigan, Estados Unidos.


Concrétamente, se trata de una propuesta que sirve de ejemplo práctico de cómo se puede crear una red local de autoabastecimiento energético. No solo eso: el objetivo es el empoderamiento de una comunidad, implicando cambios educativos y políticos, decidiendo y construyendo una forma de producir energía lo más justa posible. Dicho de otro modo, el reportaje es un claro ejemplo de que los propios ciudadanos pueden decidir acerca de sus necesidades energéticas de manera que esa energía sea limpia, resilente y acorde a las características locales. El modelo que se plantea tiene en cuenta a las personas más vulnerables (precisamente son ellas las que participan) y ofrece un modelo real de soberanía energética. Por si fuera poco, el estudio del caso contempla las implicaciones económicas, sociales y políticas en la comunidad, presentado cifras de coste, datos o previsiones.


Actualmente, en el contexto de la crisis climática y, particularmente, de la crisis energética, el debate sobre el uso de las energías “renovables” está presente en nuestro día a día. A ese respecto, las instituciones también son supuéstamente cada vez más contundentes, promoviendo la colocación de las placas fotovoltaicas o licitando concesiones para la construcción de parques eólicos. En esa avoragine de propuestas, no pocas veces, surgen desavenencias por la falta de debate público, por no acompañar la decisión con una comunicación científica adecuada o por la desconfianza acerca de la relación entre esos proyectos e intereses privados. Además, mayoritariamente, las decisiones que afectan al consumo energético son un arma de doble filo para las personas de clases socio-económicas desfavorables.


Por lo tanto, creo que la publicación y divulgación de este tipo de casos por parte de una asociación como la UCS, pueden ayudar a enfocar el debate para que seamos los ciudadanos los que cuestionemos las propuestas existentes y podamos plantear alternativas locales reales, utilizando como ejemplo las experiencias ya existentes.


Fuente:

Gignac, J (2021). Let Comunities Choose. Clean Energy Sovereignity in Higland Park, Michigan. Union of Concerned Scientist. Recuperada de https://www.ucsusa.org/resources/let-communities-choose-clean-energy#read-online-content. 


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