La revolución científica y la ciencia moderna: ¿un cuento chino?
Cuando hablamos de la ciencia Oriental (asumiendo la problemática que yace bajo la formulación de la frase en sí), la ciencia y la tecnología de China ocupan un lugar central en la misma. Para contextualizar el análisis, ya hemos visto que el trabajo Needham ofrece un marco necesario pero discutible para ello. La pregunta de por qué no emergió la ciencia moderna en China y por qué no hubo algo así como una Revolución Científica en dicho imperio es fuente de discusiones continuas. De inicio, la propia pregunta puede ser tendenciosa, como afirman varios autores. Sin embargo, y sin obviar ese aspecto fundamental del debate, intentaremos asumir el reto de buscar respuestas y argumentos que nos hagan relfexionar sobre la cuestión. Para ordenar el análisis, que puede resultar demasiado complejo y embarragoso, en estas líneas intentaré abordar tres perspectivas: la concepción de la revolución, el significado de la ciencia moderna y el contexto geográfico, científico e histórico de la contienda. Vayamos por partes.
Antes de nada, conviene recordar que la Revolución Científica es una categoría histórica y como tal, su definición no es imparcial. Se denomina así a un periodo de 150 años, en la cual numerosos científicos, desde Copernico hasta Newton, hicieron una importante aportación en sus campos para comprender mejor los fenómenos naturales. No en vano, la mencionada categorización ha estado sobre todo centrado en la astronomía y la idea de una ruptura total con el pasado (“la oscura Edad Media”) también fue dudosa. Mientras tanto, en China, el periodo coincidía con los últimos años de la dinastía Ming y los primeros de Qing. Por esas tierras, el conocimiento seguía profundizándose y ampliándose en disciplinas como las matematicas, la cartografía, el arte de la guerra y la farmacología, por mencionar algunas: a diferencia de Europa, la noción de la ruptura en forma de supuesta revolución carecía de sentido. Es decir, no parece que hubiera la necesidad de cuestionar teorías o leyes a través de un método más novedoso; el cambio de paradigma y el progreso lineal no son extrapolables al caso de China. Si vamos allá, deberíamos darnos cuenta de que Koyré, el primero que acuñó el termino de Revolución Científica, lo hizo para describir los acontecimientos de Europa, por lo que en toda comparación, no es extraño que los países orientales no cumplan los requisitos para tener también una revolución al uso.
Del mismo modo, la emergencia de la ciencia moderna en Europa no pudo darse en ningún otro lugar que no fuera el viejo continente. El método inductivo de Francis Bacon o la implementación de una ciencia basada en la observación y la experimentación, fueron fruto de la transformación tecnológica y comercial que se vivía en Europa. En el lejano Oriente, por contra, el desarrollo ecónomico, cultural e intelectual, junto al avance en las matemáticas, la astronomía, los fenómenos físicos o la medicina, no confluyeron de la misma manera. A pesar de la relación con los jesuitas y el conocimiento adquirido en las expediciones, no hubo una convergencia tal para que la sociedad notase un cambio brusco – o, por lo menos, no en la forma en que describimos la aparición de la ciencia moderna-. El descubrimiento de América, la influencia de Lutero o el conflicto entre católicos y protestantes pudieron ser fundamentales para ese emerger; factores que difícilmente tienen semejanza con las características de la sociedad china de aquella época.
Al hilo de ésto último, las diferencias culturales, geográficas y científicas entre las civilizaciones también son claves para sustentar el debate. Para muestra, me preguntaría si el hecho de que gran parte del legado del desarrollo científico-tecnológico chino fueran las enciclopedias y los tratados no sirve para entender un poco cuál era la concepción de la ciencia para ellos. Ya hemos mencionado el cambio de paradigma para hablar de revolución: me es llamativo que parezca que la ciencia china se fundamentó en seguir las tradiciones, sumando conocimientos. Con esto no quiero decir que en Europa no se hiciera lo mismo pero, tal y como decía Kuhn, cuestionar el conocimiento previo es una de las premisas para que los científicos creen nuevas teoría, potencialmente revolucionarias. Además, Kuhn situaba el progreso de la ciencia en la diferenciación que tuvieron la ciencia y las artes, cosa que en el contexto chino no parece que se hubiera dado en la era moderna. Es más, esa posible relación entre la ciencia y el arte del mundo oriental, podría ser una razón vital para comprender por qué la noción de ciencia no era la misma que en occidente.
Por último, a lo comentado habría que añadirle la competencia entre naciones y escuelas que había en Europa, y el desarrollo de una comunidad científica que diera credibilidad y valor a las teorías que se plantearon durante los siglos XVI-XVII. Sin ellos, ni la Revolución Científica ni la emergencia de la ciencia moderna hubieran tenido éxito, a buen seguro. Bajo el imperio chino, esa cuestión tampoco resultaría crucial: los conocimientos científicos se diseñaban de una forma más práctica y a favor del imperio, por lo que los debates científicos no pudieron ser los mismos que en el caso europeo. Y a todo esto deberíamos añadirle factores geográficos, indispensables para que el flujo del conocimiento científico fuera totalmente diferente para uno y otro caso.
En resumen, la Europa del Renacimiento y la Ilustración por un lado, y el Imperio chino de las dinastías, por el otro, vivieron contextos completamente diferentes. Categorías históricas como la Revolución Científica o conceptos como la ciencia moderna, no pudieron tener homólogo alguno fuera del contexto en el que se crearon. Incluso la comprensión de la ciencia, siendo ésta una actividad humana y social, no es la misma según la civilización en la que se estudie. Por lo tanto, la pregunta, tal vez, sería qué momento histórico podría considerarse algo parecido a un cambio de paradigma del conocimiento en el contexto de Oriente. Es más, la pregunta podría ser otra completamente diferente a la formulada al principio. ¿Por qué consideramos que Europa fue el único lugar del mundo en la historia, en el que el conocimiento científico sufrió una revolución tal como para cambiar la propia concepción de la ciencia? La preguntas, en general, suelen ser más importantes que las respuestas.
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