Relaciones entre occidente y oriente: el ejemplo de Filipinas

 

Buceando en el inmerso mar histórico de las relaciones entre occidente y oriente, hay varios ejemplos que nos pueden servir para analizar el traspaso, la asimilación o la conexión entre el conocimiento científico entre culturas. Desde el lugar que nos ocupa y sobre la historia que ésta se asienta, resulta interesante analizar el papel que pudieron tener las colonias españolas en el enriquecimiento del saber científico. Brevemente, analicemos un viejo – y olvidado- conocido: Filipinas.


La conquista española de las tierras filipinas empezó en 1565 y se mantuvo durante tres siglos. Hasta entonces, el archipiélago estaba totalmente dividida políticamente, siendo muchos de ellos de religión islámica. Gracias a las rutas comerciales, se conectaban a Asia y el resto de territorios musulmanes. La llegada de los españoles supuso también la llegada del cristianismo y el intento de evangelización de la población, al estilo de las misiones jesuitas de otros territorios pero con una amabilidad menor (por decirlo de una manera suave). Además del conocimiento científico proporcionado por el descubrimiento de una nueva tierra prácticamente sin explorar (aunque lo cierto es que ya se había llegado allí anteriormente por parte de Magallanes), el acceso a uno de los puntos clave de las rutas comerciales y marítimas de la época tuvo que ser un flujo constante de trasvase científico-tecnológico-cultura, como hemos visto en otros casos.


En relación a esto último, entre 1565 y 1815 hubo, al menos, dos rutas marítimas de conexión que unieron Europa, Asia y América: la Carrera de las Indias y el Galeón de Manila. Gracias a ellos, se comerciaron la seda, el marfil y porcelanas japonesas; algodón de la India; plata, animales y todo tipo de plantas (maíz, cacao, tabaco…). A buen seguro, las rutas de este tipo fueron más que un corredor de mercancias y promovieron el intercambio de saberes de distintas culturas y civilizaciones. Por si ello fuera poco, cabe destacar también el avance en las técnicas de navegación y geografía, junto a la cartografía. Durante decádas, parece que se priorizó el comercio frente al desarrollo tecnológico y agrícola de la colonia.


De hecho, no sería hasta el siglo XIX cuando España explotaría en plenitud el potencial científico y tecnológico para la modernización de su colonia filipina. La principal razón fue la necesidad de renovación para mantener el control sobre el territorio y fueron numerosos los avances que se hicieron: la formación de técnicos, promoción de la salud y el higiene o el desarrollo de los procesos agrícolas e hidráulicas podrían ser algunos de ellos. Merece una mención más exhaustiva la metereología, dado que muestra cómo el contexto geográfico y climático de Filipinias obligó a que la ciencia española (sin ánimo de crear el concepto de “ciencia española”) desarrollará conocimientos sobre los tifones y los terremotos. De no ser por la colonia, las administraciones españolas de aquel entonces difícilmente habrían adquirido conocimientos sobre dichos fenómenos y ello fue gracias al trabajo de jesuitas, técnicos formados, ingenieros pero también nativos filipinos y personas de otras nacionalidades.


Más concretamente, durante la era española, la medicina, la química y la botánica fueron algunos de los campos que más atención tuvieron en Filipinas. Aquí podríamos mencionar al farmacéutico Anacleto del Rosario y Sales (1860-1895), quien tuvo cargos de responsabilidad en las instituciones comerciales y químicas del país asiático, y obtuvo el aceite de cahmoogra o aceite de ginocardia, principal tratamiento contra la lepra hasta el siglo XX. En cuanto a la botánica, Igancio Mercado (1648-1698) escribió el libro “Declaración de las virtudes de los árboles y plantas que están en este libro”, un recopilatorio de las plantas filipinas, y se considera pionero de la investigación de las plantas medicinales. Por último, numerosos médicos impulsaron la modernización de la medicina en Filipinas.


En resumen, el descubrimiento y colonización del archipiélago filipino proporciono una nueva oportunidad para el mestizaje científico-tecnológico entre culturas. Bajo la premisa de la evangelización, el saber occidental transformó aquellos lares de la lejana Asia; del mismo modo que el conocimiento de una nueva tierra fue indispensal para enriquecer (nunca mejor dicho) a los países occidentales, aunque esta perpectiva es muchas veces olvidada. Este breve acercamiento a Filipinas no es más que un pequeño ejemplo de casos que se crearon a partir de la navegación y colonización por un lado, y la creación de relaciones comerciales marítimas, por otro. Además, podría servir de entrada al análisis de las repercusiones científicas que tuvieron las exploraciones marítimas de las potencias europeas durante aquellos siglos.


BIBLIOGRAFÍA:

Fundación Museo Naval. Recuperado de https://www.fundacionmuseonaval.com/el-galeon-de-manila-la-ruta-espanola-que-unio-tres-continentes.html

HISOUR. Arte, Cultura, Historia. Recuperado de https://www.hisour.com/es/philippines-science-history-37197/

Real Academia de la Historia. http://www.rah.es

Elizalde, MD (2020). Presentación: Ciencia e Ingeniería en Filipinas a fines del siglo XIX. Instituto de Ciencias CSIC. Fuente: https://www.raco.cat/index.php/IllesImperis/article/view/374500/468144

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