Ciencia, Científicos y Literatura

 

El artículo “Ciencia, Científicos y Literatura” (Solbes y Traver, 2014) muestra una extensa lista de novelas y narraciones donde las dos disciplinas históricamente contrapuestas, la ciencia y la literatura- las letras, en general- , confluyen de una manera natural e indivisible. Con el artículo, los autores quieren “mostrar que el debate entre las ciencias y las humanidades es estéril”, a la vez que recalcar que “estas dos formas de pensamiento (…) se han influido constantemente”. En este breve análisis de dicha publicación, intentaremos resumir las mencionadas obras.


Para ello, de poco serviría redactar la lista entera de libros y pasajes que aparecen. Por contra, podríamos clasificar los ejemplos utilizando como criterio la forma en la que la actividad científica se refleja en las obras literarias, es decir, el modo en el que la ciencia es parte del relato. Así, desde el Renacimiento hasta la literatura moderna, podríamos nombrar seis grupos distintos – entendiendo “grupo” como un conjunto de obras con un posible denominador común, no una entidad estanca-, en cada cual la perspectiva para abordar la ciencia ha sido diferente:


  1. Perspectiva histórica de la ciencia: libros que muestran la ciencia de una época concreta como hace El nombre de la Rosa (1980) respecto a la ciencia de la Edad Media o En busca de Klingsor en la Alemania de Hitler.

  2. Perspectiva futurista de la ciencia: éstos serían los casos donde la visión del avance científico-tecnológico es llevado al extremo de predecir escenarios futuribles, también de manera distópica o en formato de ciencia ficción. Micromegas (1752), Veintemil leguas de viaje submarino (1870), 1984 (1949) o La guerra de los mundos (1898) serían algunos de los ejemplos ilustrativos. Cada uno a su manera, la ciencia que se aprecia en ellas está unido al progreso y las repercusiones – a veces, negativas- de ese avance.

  3. Perspectiva sociológica de la ciencia: incluiría los trabajos literarios que muestran el contexto social de una época, donde el progreso científico-tecnológico influye de manera notoria y es vital para comprender la historia que se narra. Germinal (1885) y Tiempos difíciles (1854) serían los ejemplos para este caso, en las cuales la industrialización aparece como fondo de la narración.

  4. Perspectiva práctica de la ciencia: la práctica científica o el método científico ha sido el eje de numerosas obras escritas. En ocasiones, la ciencia se ha reflejado no por sus contenidos explícitos o por el abordaje de un contexto concreto, sino porque el conocimiento o procedimiento científico ha motivado la trama central, al estilo de Sherlock Holmes. De hecho, Estudio en escarlata (1887) sirve de ejemplo inmejorable.

  5. Perspectiva comprensiva de la ciencia: en otras ocasiones, sin embargo, la literatura ha servido para mostrar conceptos científicos, gracias a las novelas que directamente han aportado a la divulgación de vocabulario y conocimiento de disciplinas científicas. La serie Aubrey-Maturin (1970-2004) sería un ejemplo de ello, por la forma en la que enseña la navegación, pero también La montaña mágica (1924) o Volverás a Región (1967); la primera, reflexiona sobre el tiempo de manera que se aprecia la influencia de teoría de la relatividad , mientras que la segunda usa descripciones geográficas con rigor científico.

  6. Perspectiva personal de la ciencia: por último, existen también numerosas novelas que narran la vida de los científicos y tienen como eje la figura y de la labor científica del personaje en un contexto dado. Nos referimos así a obras como El primer círculo (1968) donde se cuenta la vida de científicos e ingenieros en la época de URSS o Los desposeídos (1974) donde la trama central es una teoría revolucionaria de un físico.


En definitiva, son innumerables los ejemplos que confirman que la relación entre la ciencia y la literatura ha sido tan fructífera como necesaria.

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